Objetivos
- Conocer que Dios tiene un propósito para cada persona, incluso para ti.
- Saber que Dios llama a los hombres en circunstancias muy distintas.
- Que Dios usa a veces un tiempo para que los hombres estén preparados para su servicio.
- Que Dios puede transformar a cualquier hombre por torpe que sea en una herramienta de bendición.
Antecedentes
Allí estaba Moisés, el antiguo príncipe educado en Egipto, cuidando ovejas y cabras en el inmenso desierto; sin duda Moisés tenía mucho tiempo para reflexionar sobre su situación actual y el motivo por el que estaba allí y no en Egipto.
También se acordaría del sufrimiento de sus hermanos hebreos pero no sabría cómo ayudar.
Y así pasaron cuarenta años; ya Moisés no era un niño y los días y años iban pasando sin que nada pareciera que iba a cambiar.
Sin embargo el Señor tenía sus propios planes y El no dormía; escuchaba cada día el clamor de su pueblo Israel, que desde Egipto clamaba por su libertad. ¿Quién podría ser el enviado de Dios para salvar a su pueblo? Y es entonces cuando se produce un acontecimiento extraordinario. Dios llamó directamente a Moisés a esta gran aventura.
Aplicación
Dios lo mismo que a Moisés, nos llama en medio de nuestras circunstancias, seamos niños, jóvenes o adultos, pobres, ricos, alegres, tristes…. con dos propósitos fundamentales: salvar nuestras vidas y conducirlas por el camino del bien y para servir de heraldos de las buenas noticias de libertad para otros hermanos o para aquellos que no conocen a Dios.
Lectura bíblica
Éxodo 3:1 a 4:20
Texto para aprender: Ve, porque yo estaré contigo (Éxodo 3:12)
Historia
Moisés estaba en el campo; de pronto vio algo extraño: una zarza que se estaba quemando pero no se consumía. Con curiosidad se acercó a ver qué era aquello tan raro y oyó una voz que decía: “descálzate porque estás pisando tierra santa”
Y la voz continuó hablando: «he oído el clamor de mi pueblo y quiero que vayas a sacarlos de la tierra de Egipto”.
Moisés se puso a temblar y empezó a excusarse.
- Moisés- ¿quién soy yo para sacarles de Egipto?
- Dios- ve porque yo estaré contigo
- Moisés- Y quien les diré que eres
- Dios“YO SOY el que soy (Jehová), el Dios de tus antepasados Y ve con los ancianos al decirle al Faraón que queréis ir a adorar a vuestro Dios al desierto.
- Moisés- Pero ellos no me creerán ni me oirán.
- Dios- Coge el bastón que tienes en tu mano y arrójalo al suelo
Y el bastón se convirtió ante los atónitos ojos de Moisés en serpiente. Y cuando lo cogió por la cola se convirtió de nuevo en bastón.
Pero Moisés aún siguió poniendo inconvenientes a Dios:
- Moisés- Señor, yo soy tartamudo y no me querrán oír.
- Dios le dijo- Yo he hecho la boca, al sordo y al mudo, yo lo he hecho todo. ¿No estaré yo contigo y con tu boca? De todos modos irás con tu hermano Aarón y él hablará tus palabras y yo estaré con ambos. (Sin duda Dios le podía haber curado de su tartamudez, pero prefirió que alguien le acompañara en su comisión).
Y Moisés emprendió el camino a Egipto y allí habló a su pueblo quien, viendo las señales que hacía le creyó y adoraron a Dios.